Las huertas comunitarias forman parte de las iniciativas que impulsa la Municipalidad de Curridabat para promover el contacto con la naturaleza, el aprendizaje colectivo y la participación vecinal en diferentes comunidades del cantón.
De acuerdo con José Retana, funcionario vinculado al Centro de Inteligencia Territorial en Biodiversidad (CITBIO), las primeras experiencias de huertas comunitarias vinculadas a la municipalidad comenzaron alrededor de los años 2010 y 2011 en espacios como la Casa del Pueblo.
Con el paso de los años, el programa se ha ido ampliando a otras comunidades del cantón, incorporando la participación de vecinos interesados en aprender sobre agricultura urbana y compartir espacios de trabajo colectivo.
“Nosotros no vemos la huerta como un sistema de producción en sí, sino más bien como un sistema de encuentro social, donde las personas pueden aprender técnicas que después pueden llevar a sus casas o compartir con sus familias”, explicó Retana.
En muchos casos, las huertas cuentan con la participación de personas adultas mayores, por lo que la municipalidad brinda acompañamiento técnico y apoyo en algunas labores de mantenimiento.
Las comunidades organizan su participación de forma autónoma, mientras que el personal municipal brinda asesoría técnica y acompañamiento en el desarrollo de los proyectos.
Actualmente, la municipalidad trabaja en la elaboración de un reglamento para orientar la creación de nuevas huertas comunitarias, así como en el fortalecimiento de los procesos de capacitación para las personas interesadas en impulsar este tipo de espacios en sus barrios.


