Curridabat cumple 97 años de ser cantón, pero su historia se remonta mucho más atrás. Antes de 1929, el territorio ya había sido ocupado por comunidades indígenas, formaba parte de la organización colonial y, después de la Independencia, pasó por distintas formas de organización administrativa hasta convertirse finalmente en un cantón de la provincia de San José.
El camino hasta convertirse en el cantón que conocemos hoy tomó varios siglos y estuvo acompañado por cambios en su organización administrativa y territorial.
Curridabat, una comarca apacible y hermosa

La historia de Curridabat se remonta a tiempos anteriores a la llegada de los españoles. No por casualidad, el himno del cantón se refiere a Curridabat como una “comarca apacible y hermosa”, una expresión que forma parte de la identidad con la que el cantón se reconoce a sí mismo.
Investigaciones históricas ubican en este territorio asentamientos humanos desde siglos antes de la Conquista. Para el momento de la llegada de los españoles, la zona estaba habitada por población indígena.
Los vestigios arqueológicos encontrados en diferentes sectores del actual cantón también muestran que estas poblaciones ocuparon el territorio durante cientos de años. Uno de los sitios más destacados es La Itaba.

Las investigaciones realizadas allí identificaron sectores habitacionales y funerarios, entre ellos un cementerio con tumbas de cajón, construidas con cantos rodados y lajas. Los trabajos arqueológicos ubican esta ocupación principalmente entre los años 800 y 1400 d. C., evidencia de la presencia de comunidades indígenas en este territorio mucho antes de la llegada de los españoles.
El periodo colonial
Durante el periodo colonial, Curridabat pasó a formar parte de las estructuras administrativas y religiosas establecidas por los españoles. Hacia 1575, los franciscanos establecieron allí una doctrina indígena y construyeron una ermita.
Una de las descripciones más interesantes corresponde a la visita realizada por el obispo Pedro Agustín Morel de Santa Cruz en 1751.
El informe describe Curridabat como un poblado asentado en un llano, con iglesia, sacristía, oficinas y claustro para el doctrinero, además de cuatro calles. También registra una población de 148 personas, distribuidas entre familias indígenas y población ladina.
Para entonces, Curridabat ya era una comunidad reconocible dentro de la organización colonial, aunque todavía faltaban muchas décadas para que Costa Rica estableciera la división territorial en cantones que conocemos actualmente.
Curridabat en el momento de la Independencia
Cuando Costa Rica recibió en 1821 la noticia de la independencia de España, Curridabat ya contaba con una estructura de gobierno local.
Documentos históricos registran la existencia de un Ayuntamiento de Curridabat, que el 4 de noviembre de 1821 envió un oficio al jefe político Santiago Bonilla. El documento fue firmado por el secretario José Antonio Portilla, ya que los miembros del ayuntamiento no sabían firmar.
Curridabat también participó en la reorganización política posterior a la Independencia. El presbítero Manuel Alvarado e Hidalgo representó a Curridabat y Aserrí ante la Junta de Legados de los Pueblos, donde firmó el Pacto de Concordia el 1 de diciembre de 1821.
Estos hechos muestran que Curridabat ya tenía gobierno local y participación en la formación del nuevo Estado costarricense.
Después de la Independencia
La organización territorial de Costa Rica continuó cambiando durante las primeras décadas de vida independiente.
En 1825, mediante la Ley N.° 63 del 4 de noviembre, el territorio del Estado fue dividido en los departamentos Oriental y Occidental. En esa organización, Curridabat quedó reconocido como pueblo del distrito de San José, dentro del Departamento Oriental.

En 1841, una nueva reorganización administrativa convirtió a Curridabat en barrio del Departamento de San José. El barrio estaba dividido en los cuarteles de La Concepción, El Pilar, San Antonio, San Roque y San Francisco de Dos Ríos.
Curridabat y Aserrí: un mismo cantón
Uno de los capítulos menos conocidos ocurrió en 1848, cuando una nueva división política creó el cantón de Curridabat y Aserrí dentro de la provincia de San José.
En 1862, la organización cambió nuevamente y Curridabat pasó a formar parte del cantón de Desamparados, junto con Aserrí, con Desamparados como cabecera.
De Desamparados nuevamente a San José
El 31 de marzo de 1871, mediante el Decreto N.° 11, el distrito de Curridabat se separó del cantón de Desamparados y fue agregado nuevamente al cantón de San José.
Desde entonces, Curridabat permaneció como distrito josefino durante las siguientes décadas. Pero la idea de convertirse en un cantón independiente ya estaba tomando fuerza.
El primer intento tuvo otro nombre
En 1926, tres años antes de la creación definitiva del cantón, apareció una propuesta para separar a Curridabat de San José.
El 8 de agosto de 1926, La Gaceta N.° 181 publicó un proyecto de ley que proponía convertir al distrito de Curridabat en cantón.
Sin embargo, el proyecto planteaba algo que hoy resulta llamativo: el nuevo cantón se llamaría “Julián Volio”, en honor al abogado y político costarricense Julián Volio Llorente. La propuesta no prosperó y Curridabat continuó formando parte de San José.
Tres años después, llegaría el proyecto que sí se convertiría en ley.
1929: nace administrativamente el cantón de Curridabat
El 21 de agosto de 1929, durante la segunda administración de Cleto González Víquez, el Congreso Constitucional de la República aprobó la Ley N.° 209, mediante la cual se creó oficialmente el cantón de Curridabat.
La nueva ley estableció cuatro distritos:
- La villa de Curridabat
- Granadilla
- Sánchez
- Los Tirraces (Tirrases)
La creación fue publicada en La Gaceta N.° 193 del 23 de agosto de 1929 y estableció que el nuevo cantón sería inaugurado el 1 de enero de 1930.
Después de siglos de diferentes formas de organización territorial, Curridabat dejaba de ser un distrito de San José para convertirse en un cantón independiente de la provincia de San José.
La creación del cantón también implicó definir sus límites. La Ley 209 utilizó como referencias ríos, quebradas, caminos y cerros, aunque en algunos casos recurrió a líneas imaginarias que posteriormente debieron ser precisadas.
En las décadas siguientes, varias leyes y decretos modificaron y afinaron sus fronteras, especialmente con Montes de Oca, La Unión y San José.


