Entrevista de 1971 rescata los recuerdos de doña Ester Venegas sobre Billo Zeledón

Doña Ester Venegas de Zeledón, fotografiada durante la entrevista publicada por Diario de Costa Rica el 15 de setiembre de 1971.

Una entrevista publicada por Diario de Costa Rica el 15 de setiembre de 1971 conserva el testimonio de doña Ester Venegas sobre la vida del autor de la letra del Himno Nacional, su labor como periodista y las circunstancias que rodearon la creación de una de las composiciones más representativas de Costa Rica.

En ella, doña Ester Venegas, quien entonces tenía 92 años, recuerda episodios de su vida junto al escritor y periodista costarricense, desde sus primeros años de matrimonio hasta la creación de la letra del Himno Nacional, además de diversas anécdotas sobre su trayectoria pública y familiar.

«Mi vida junto a Billo Zeledón», el autor de la letra del Himno Nacional

  • Habla a Diario de Costa Rica la esposa de don José María («Billo») Zeledón, doña Ester Venegas de Zeledón.

Por Josette Alvarado

«Billo y yo nos conocíamos desde la infancia», declara doña Ester Zeledón, esposa del autor de la letra del Himno Nacional, don José María Zeledón. Con sus 92 años, doña Ester Venegas de Zeledón se levanta al amanecer y lee los periódicos todos los días.

Doña Ester Venegas de Zeledón contrajo matrimonio el día 24 de diciembre de 1899 con el poeta que años después, en 1903, sintetizó la vida de Costa Rica al fundir el alma de su pueblo en las vibrantes estrofas del Himno Nacional.

Así empezó la vida de esta mujer, quien por entonces contaba con 20 años, al lado de don José María Zeledón, Billo, como cariñosamente le decían todos.

Diario de Costa Rica el 15 de setiembre de 1971.

Hoy doña Ester de Zeledón es una apacible viejecita que vive rodeada de una vasta descendencia. Ella, al paso de sus 92 años, es quien nos cuenta algunos pasajes de su vida al lado del autor de la letra del Himno Nacional. Y surgen los recuerdos.

«La historia de la letra del Himno es sencilla y modesta, como fue la vida de José María», declara pausadamente.»Recuerdo cuando me dijo que iba a participar en el concurso. Yo me puse al piano y, con todo mi sentimiento, empecé a tocar la melodía del Himno. Transcurridos varios días llegó una noche Billo y me leyó la letra que había escrito.»

«Pero si no tiene nada de guerrero», le dije.A lo que me contestó:»¡Pobre de Costa Rica el día en que tenga algo de guerrero!». Y prosigue doña Ester:»Y pensar que querían ahora cambiarle la letra porque decían que era de guerra.»

Escritor alerta y defensor

Doña Ester nos manifiesta un aspecto poco comentado de la personalidad de su esposo: que, sin ser don José María un político, siempre participó activamente en las luchas cívicas del país; pero que, sin embargo, supo retirarse a tiempo cuando la victoria llamaba al festín.

«Billo fue un periodista de combate. Siempre listo a criticar las acciones malas que hicieran los gobiernos. Su vida fue limpia de tal manera que fue considerado un durmiente en el camino de los malos. Por eso se le creó una atmósfera de odios de parte de los que tapaban estas acciones perjudiciales para Costa Rica. Así mi esposo estuvo comprometido en varios duelos personales, muy a su pesar.»

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Un duelo y terminan como amigos

«Recuerdo —nos dice doña Ester— la vez que Aristides Jiménez reclamó a mi esposo sus críticas al Gobierno y lo retó a duelo.»

«Un día llegaron a buscar a don José María, durante el gobierno de don Ricardo Jiménez, varios empleados de Obras Públicas para que les publicara una queja, motivada porque el Gobierno no había cumplido con el pago de sus sueldos. Don José María recogió las firmas responsables e hizo la publicación.Al poco tiempo se encontró con Aristides Jiménez, quien era sobrino del presidente Jiménez. Don Aristides lo retó a duelo.»

«Frente a la casa de don Aníbal Santos (situada donde hoy queda el Hotel Ambassador, en el Paseo Colón) tuvo lugar la siguiente escena:—Yo no tengo más tiros; máteme —dijo don José María a su retador.A lo que don Aristides contestó:—Yo he venido a un duelo y no a matar. En ese instante ambos se abrazaron y se inició una amistad.»

Nada me pasó

Aquí doña Ester hace una pausa y, mientras sonríe al recordar, le preguntamos:—¿Qué hizo usted cuando supo lo del duelo?

«Yo salía de la iglesia de María Auxiliadora cuando llegó hasta mí un hombre muy agitado y me preguntó dónde quedaba la casa de Billo Zeledón.—Yo soy la esposa. ¿Qué le pasó?—Me mandó a decirle que acaba de tener un duelo.»

«Al saber esto me fui corriendo a la librería que mi esposo tenía, llamada «Lectura Barata». Había una multitud afuera. No pude hallarlo, pues se lo habían llevado a declarar. Cuando lo vi me dijo:—Debes estar tranquila; nada me pasó.»

El autor de la letra del Himno Nacional comenzó su lucha periodística en El Noticiero, de don Leonidas Briceño. Desde allí, conjuntamente con un grupo de intelectuales, libraba sus campañas en pro del orden público.

Era dueño, a su vez, de una librería que, bajo el nombre de «Lectura Barata», constituía el centro de reunión de toda la pléyade de intelectuales de esa época.También tuvo un periódico humorístico que circulaba bajo el nombre de La Linterna.Y durante la época de los Tinoco, don José María fue muy perseguido por las asiduas críticas que hizo al régimen.

El señor Ricardo Calvo Arancibia, casado con la hija mayor de don José María, cuenta que mientras su suegro fue diputado obsequiaba los sueldos devengados a diferentes escuelas, entre ellas la Escuela Julia Lang, cuya directora era la niña Estercita Silva, y la Escuela Juan Rafael Mora.

Don José María Zeledón, ilustre hijo de Costa Rica, falleció el día 7 de diciembre de 1949 en la finca La Pastora, ubicada en Esparza, y propiedad de su yerno, el señor Ricardo Calvo Arancibia.

Documento histórico. Reproducción de una entrevista publicada en Diario de Costa Rica el 15 de setiembre de 1971. Transcripción realizada por Curridabat Hoy a partir de un ejemplar original.

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